Fuentes de la Concordia, París
Admira la cultura y arquitectura parisina
Francia, será uno de los países con mayor índice turístico, especialmente la ciudad de París, ciudad
identificada como la cuna de la cultura artística en diferentes épocas. Por
ello, al visitar París, encontraras múltiples actividades para entretenerte aprendiendo sobre su historia y cultura.
Unas de las mejores maneras
de conocer parís es caminado o mejor aun, rodando en bicicleta, en UnoDosTresPorMi
recomendamos darte un paseó hacia la Plaza de la Concordia, considerada por visitantes como la plaza más
bonita de la ciudad, está situada en una zona exclusiva de la capital, a
inicios de la Avenida de los Campos Elíseos.
En la Plaza de la Concordia
admiraras dos fuentes con espectacular diseño, la Fuente Marítima y la Fuente
de los Ríos.

La
Fuente Marítima se halla en la zona sur orientada hacia el Sena. Las figuras
más grandes representan el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, que limitan
el país. Otras figuras representan diferentes productos del mar como corales,
peces, conchas y perlas. También aparecen delfines de los cuales emanan agua. Por
encima de la pila se halla una columna en forma de hongo, en el que figuran en
forma simbólica la navegación marina, la astronomía y el Comercio. A su lado se
encuentra cisnes que arrojan agua a la cuenca de abajo, en la que se sitúan
tritones y nereidas.
La Fuente de los Ríos se
encuentra ubicada al norte de la plaza, cerca de la iglesia de Madeleine. Está
formada por grandes esculturas por grandes esculturas que apoyan la pila y
representan el río Ródano y al Rin. Las otras figuras hacen alusión a los
productos agrícolas franceses como son el trigo, las uvas, las flores y las
frutas. Por encima de la cuenca se ubican las esculturas que reflejan el
espíritu de la navegación, la agricultura y la industria.
Tanto las fuentes como la
plaza de Concordia, fue en cargo del rey Luís Felipe I al arquitecto alemán
Hittorff en el siglo XIX.
El objetivo de diseñar una
nueva plaza con fuentes era albergar el colosal regalo que el virrey de
Egipto, Mohammed Ali, entregó al monarca, que no era otro que el célebre
obelisco traído de su país.


Comentarios
Publicar un comentario